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TRIBUNALES / Benjamín Fernández Bogado

Por: STAFF/ Insight México
14-12-2017

Muchos de nuestros políticos desarrollan desde el poder un sometimiento a la justicia de manera tal a que cuando concluyan su periodo de gobierno tengan garantías que no lo procesaran por sus fechorías. El gran drama de América Latina no es la corrupción sino la impunidad. Mientras no tengamos sanciones ejemplares a los que delinquen con la cosa pública y todos crean que son perseguidos políticos del gobierno que los sucedió, poco habremos avanzado en democracia.
En un mundo lleno de incertidumbres este sistema político no está respondiendo con el rigor que se espera y alienta en su devenir sinuoso y poco serio el retorno a un modelo de gobierno autoritario donde las certezas son más frecuentes aunque más dañinas. Hay que desarrollar instituciones sólidas si deseamos que la democracia continúe entre nosotros. El no hacerlo es abrir las compuertas a un modelo que ya sabemos qué tipo de personas e instituciones dejan como legado. Venezuela es un excelente ejemplo de todo lo peor que puede pasarle a un país. Es un laboratorio a cielo abierto donde se presentan todas las combinaciones posibles destinadas al fracaso. Los últimos comicios confirman claramente el sesgo autoritario que asumió el gobierno de Maduro. En otros países la justicia muestra signos de sometimiento rayanos en el absurdo como el caso boliviano o el hondureño. Todos los magistrados y fiscales se lamentan del sojuzgamiento político pero no hay muchos signos de rebelión internos contra este modelo que desacredita a la democracia, aumenta la incertidumbre y fuerza al retorno de modelos autoritarios.
Si pretendemos desafiar el futuro que vamos a lidiar no podemos hacerlo con las instituciones que tenemos. Ellas no tienen ni la fortaleza ni el diseño para soportar los graves rigores del cambio que vivimos. Estamos en un cambio de era y los políticos están jugando con la idea que es solo una era de cambios. Los paradigmas son distintos y los niveles de crispación de la sociedad comienzan a pedir que la guillotina caiga sobre el pescuezo de los líderes políticos. Disfrutan de esta escena, votan solo para disfrutar de sus fracasos no entendiendo que en ellos también están los de sociedad en su conjunto.
Los tribunales están llenos de políticos enjuiciados pero pocos condenados hasta ahora. Cuando veamos que la justicia envía a prisión por varios años a los corruptos habremos tenido la señal más clara para enfrentar las procelosas olas de la incertidumbre. De lo contrario, la señal mostrará unos niveles de frustración aún mayores que los que ahora mismo administramos.
Jueces y fiscales valientes pueden enviar el mensaje de optimismo que anhelamos pero para eso la sociedad debe apoyarlos en esta compleja tarea de apuntalar los principios democráticos que le den de nuevo sentido a los valores sociales que promueve este sistema político.
América latina es noticia mundial por su desigualdad, corrupción e inseguridad. Mucho cambiaremos si los políticos en tribunales -previo proceso justo- terminaran en la cárcel para escarmiento de los que aún creen que la justicia es solo la prostituta servil de sus deseos y ambiciones.


STAFF/ Insight México

Equipo de Redacción de Insight México

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